• Christel Drapier

El pan de molde y sus múltiples primos…

Hace uno 17 años, crucé el charco por primera vez y me fui a Perú… ¡choque cultural total! idioma desconocido, calor tropical (estaba en Tumbes a la frontera sur del Ecuador) y por supuesto costumbres culinarias exóticas y deliciosas. Me quedé enamorada para siempre de la gastronomía peruana y de la costeña ¡aún más!


Llegando de un país donde el pan es de tradición europea y fresco, me sorprendió mucho conocer el pan de molde y el aparato doméstico que va de la mano con él, "la sanduchera" (¡inexistente en Bélgica!). Esta combinación de estas tajadas de “pan” blanco, tan blanco como el osito polar, de miga extra suavita, con el queso de la tienda derretido y margarina colocada en esta sanduchera era, en este entonces, una delicia… (aunque ahora me da hasta vergüenza admitirlo).


Con Carlitos, allá por el 2010

Años después, la oferta de pan de molde, ha crecido, se encuentra una multitud de marcas en las estanterías del super, sin contar la variedad de sabores, ya no sólo es el famoso pan blanco nieve para sánduche, también se encuentra integral, multicereal, con miel, nueces, avena, ajonjolí, etc.


Recorriendo el mundo del pan hecho en casa, todos estos panes de moldes siguen finalmente un mismo esquema: cada tajada, pre-cortada, debe ser idéntica a la de su vecina; la miga debe mantener su textura extra, extra (¡si dos veces!) suave; no hay casi huella de corteza (dónde en el pan casero se concentra los sabores por ser caramelizada); y no les puede caer moho dentro de mínimo dos semanas y eso a pesar del plástico en el cual están encerrados. En cuanto a su sabor, pues a mi gusto, es muy repetitivo, siempre con un sabor algo dulzón, y un olor a vinagre con todo lo que le echan para que aguante. Finalmente, no hay sorpresa, es un pan industrial con una única fórmula… y finalmente de pan queda poco.

Si aún tuvieras alguna duda, soló échale un ojo a la larga lista de ingredientes: harina refinada, acondicionador de masa, preservantes, emulsificantes y si te quieren vender un pan saludable le echarán en muchos casos un colorante natural caramelo.


Sin embargo y a pesar de conocer lo que llevan estas fundas adentro, se me crecieron algunas canitas cuando hace un par de años vi en las perchas un nuevo producto con la anotación “Pan Artesano” y “Como hecho en casa”. ¿Será que me lo tomo demasiado a pecho? pero la verdad sea dicha, me dio escalofríos...


Hago pan en casa varias veces a la semana, y me pareció el colmo, porque de artesano y de casero no tiene definitivamente nada. La imitación y la pretensión es muy presente: un poco de harina espolvoreada en la superficie, las rebanadas un poco más gruesas que los otros modelos, y la textura un pelin más rústica.

Pero, tú que lees estas líneas, ¿crees que necesito más de 15 ingredientes para hacer mi pan en casa? Y más aún si son: enzimas, sorbato potásico, fosfato monocálcico (y la lista es más larga).


Pues no, mi pan lleva 4 ingredientes y además de calidad (harina ecológica, agua, masa madre o levadura y sal) y sin duda técnica y … harto cariño. ¡Porque es el pan que diariamente comemos junto a mi familia!


¡Qué lejos está el tiempo cuando ponía en la sanduchera estas rebanadas industriales! y lo mejor, ¡ya no me dejo engañar por un pan blanco “disfrazado” de artesanal, saludable! o 100% natural como nos lo quieren vender estas grandes empresas panaderas.

Y... ¿tú?


Christel Drapier - Con la Chispa Panadera

En febrero únete a la tribu panadera con corazón, disfruta, aprende en mis talleres y visita nuestra Finca Ecológica Familiar.

¡Registro abierto AQUÍ! - Taller nivel 1, sábado 1 de Febrero

Taller nivel 2 "El mundo de los pre - fermentos" Especial de pan baguette - sábado 29 de febrero. Registro AQUÍ.


117 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo