• Christel Drapier

El Queso y mi vida

Actualizado: 17 de oct de 2019

Hace 7 años decidí junto a mi familia dar un giro de 360 grados a mi vida y nos fuimos al campo. En este camino me despedí de toda una trayectoria dedicada a la cooperación al desarrollo, puntuada por misión de terreno, viajes, reuniones, informes, oficina, etc. Un trabajo donde principalmente trabaje con la “cabeza”, pues era para lo que había sido formada, era lo que sabia hacer, mi experticia. A pesar de la convicción en este cambio de vida, lanzarse en esta aventura desestabiliza, aparecen inquietudes, retos nuevos, es la famosa “salida de su zona de confort” donde todo estaba bajo control...

Este atrevimiento provoca, casi por su esencia, nuevas oportunidades, uno mismo se va conociendo y reinventando. En pocas palabras pasé de ser una persona “de escritorio” a una persona quien descubrió sus manos, capaz de crear con ellas. Es en este momento, que llegó a mi vida la pasión por el pan artesanal y casero y mas recientemente la pasión por el queso de cabra. Ambos, tanto el pan como el queso han sido frutos de un encuentro, de un compartir generoso y finalmente de un despertar. El pan tiene un espacio primordial en mi vida, y en sí, se merecería otro testimonio, pero hoy les quiero hablar de los quesos de cabra.


Los quesos salieron exquisitos, la victoria de haberlo logrado, el sabor mas allá de toda expectativa, una satisfacción que te recorre todo el cuerpo y la gran felicidad de comer algo tan sano

El queso de cabra era un producto que solía consumir muy a menudo cuando vivía en Bélgica y que había dejado detrás… Pues en Ecuador no era muy común encontrarlo, bueno eso hasta que Cathy me hizo entrar en este mundo maravilloso. Viajo desde Europa con un poco de material para arrancar una producción casera. El primer reto fue encontrar una pequeña fuente de materia prima, es decir la leche. Encontramos una linda campesina en un pueblito cercano, tenía dos cabritas, e íbamos en 2 oportunidades seguidas para lograr un litro de leche J Así empezamos, y siguiendo algunas reglas y principios sencillos logramos juntos a elaborar nuestros primeros quesitos. Las primeras veces de todo proceso, son sin duda las que siempre uno se recuerda: los quesos salieron exquisitos, la victoria de haberlo logrado, el sabor mas allá de toda expectativa, una satisfacción que te recorre todo el cuerpo y la gran felicidad de comer algo tan sano, hecho por uno mismo para el gusto de toda la familia. ¡Lo habíamos logrado! Luego de un mes, nuestra amiga volvió a casa sin que nadie sepa el gran legado que nos había dejado.


Y pues, nosotros seguimos comiendo nuestros quesitos, muy rápidamente nos encontramos frente al reto de conseguir una fuente estable de leche. A Carlos, mi compañero, le contaron que había una posibilidad vía a San Lorenzo, y dio con un espectáculo increíble. Sobre las 5pm vio bajar un montón de cabras desde la montaña, de raza Saanen principalmente, cabras lecheras, pero sobre todo de libre pastoreo, no estresada y felices. Ya teníamos resuelto el tema de la fuente, y no de cualquier manera, habíamos conseguido una leche de primera calidad debido al estilo saludable de las cabras…


Sin embargo, el camino artesanal y casero de la producción suele encontrarse con varios inconvenientes, y en mi caso, el “bicho” de la pasión va de par con la investigación. Rebusqué información por todo lado, desde internet, paginas especializadas francesas principalmente, hasta libros prestados para entender lo que pasa en las distintas etapas de los procesos que vive la materia “viva”. A veces basta, a veces no… Tuve la necesidad de ir mas allá de lo leído y Cathy me puso en contacto con una maestra quesera del sur de Francia, Marie Christine, quien me ayudo y me dio tantas luces sobre las sombras que no lograba despejar vía mis múltiples lecturas. Me asesoro en vivo a pesar de las 7 horas y los 9000 km que nos separan, con una generosidad y disponibilidad fuera de lo común. Su amor y su pasión por lo que hace, desde criar sus cabras, elaborar sus quesos y venderlos en las típicas ferias de Francia, se siente en cada respuesta, en cada palabra y siempre me dio animo y fuerza cuando me topaba con alguna traba. Encontramos juntas soluciones, probando y avanzando de la mano, cuantas fotos de quesos no se enviaron via fb para tener su opinión J Mi camino se hizo más y mas seguro a su lado, se lleno de confianza y el resultado se sintió en el resultado final… los quesos.


¡No había entonces ninguna razón para no sacar a la luz nuestros quesos!


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