• Christel Drapier

Mi “grano de harina” …

Desde que dicto los talleres de panadería artesanal y casera, hace unos 7 años, nunca he visto tantas personas emocionadas por hacer pan. Algunas motivadas por la necesidad de no salir de la casa y tener pan fresco y otras para pasar el tiempo. Pues para muchas, parece, que de repente les sobra… (¡me gustaría que sea mi caso!). Bueno, el hecho es que entre las personas que se pusieron a hacer pan por primera vez en su vida, los panaderos famosos que desde su casa organizan sesiones de facebook live, y las múltiples fórmulas de “cómo hacer tu masa madre”, yo… ¡FELIZ! Leo todo o casi, y por otro lado me frustro totalmente con mi pésima conexión internet que tengo la “suerte” de tener en el campo.



Pero la verdad lo que más me alegra es constatar que hacer pan en casa, se ha vuelto de moda como nunca. Mi lado realista, me lleva a decir que muy probablemente, es un fenómeno pasajero, sin embargo, y hablando en el presente, me parece que hacer pan en casa se ha vuelto, para muchos, una oportunidad de volver a lo esencial, lo auténtico, de volver a conectarse con la vida a través de la masa y compartir, y sin duda, otros se habrán quedado picados o “contagiados” por este hermoso arte y seguirán adelante mucho más allá del contexto actual.

Bueno, por lo pronto, mi hermano en Bélgica me mandó la foto de su primer pan hecho con una harina cualquiera guardada en su alacena, allí se nota que hacer pan aunque parezca sencillo por los pocos ingredientes que lleva, ¡si tiene su ciencia!; una amiga en España quien no consigue levadura, me preguntó cómo hacer pan sin las perlitas mágicas; en Ecuador me entretengo con las fotos de la obras de arte paneras que me mandan a diario mis antiguos alumnos y disfruto mucho contestar a las inquietudes, preguntas o curiosidades de cada uno/a.

Dicho todo esto, quiero unirme a la “nueva” tendencia… surfear sobre esta ola que me asombra y me alegra la vida en estos tiempos… Así que, a mi manera, quiero también entregar “mi grano de harina” con una receta muy sencilla… ¿Te apuntas?


Aquí va…

Hace unos días, nos volvimos monotemáticos con la avena… pues con nuestra voluntad de quedarnos lo más posible en casa, limitamos muchísimo nuestras salidas, y cocinamos con lo que tenemos a la mano, por lo cual horneamos pan y galletas de avena el mismo día, ¡sí, sí, el mismo día! ¡Y además nos encantó!

Hacia fuuuu que no la había hecho. Y creo que tú, quien está iniciando este nuevo camino, te puede interesar, pues es una de las primeras recetas que hacia cuando empecé a hacer pan en casa, así como la idea es que este a tu alcance y que no te despeches… nada de pre fermento ni masa madre, trabajamos en método directo es decir únicamente con levadura comercial.

Única recomendación: NO te inventes y SIGUE los pasos que te doy con atención y (ops¡)… son dos recomendaciones: ¡PESA TODO TODITO!



Lo que necesitas:

· 400g. de harina blanca (orgánica sería lo ideal… pero en estos tiempos…)

· 140g. de copos de avena (si tienes solamente hojuelas, úsalas, no te compliques)

· 2 cucharadas de panela (o azúcar morena, miel, etc. que sea dulce)

· 200ml. de agua tibia (de galón mejor, o sino déjala reposar 24 horas para que el cloro se evapore)

· 120ml. de leche tibia

· 10 gramos de sal (de la que quieres, que no sea tan gruesa)

· 5 gramos de levadura seca (tipo Levapan de bolitas)

Como vas a proceder:

1) Pasos previos: En un cuenco, vierte el agua tibia y échale los copos de avena para que remojen unos 20 minutos.


En otro cuento, mezcla la harina blanca, la panela y la sal.


En una jarrita, pon la leche tibia con una pizca de panela o fuente dulce con la levadura seca y remueve muy bien para no tener ningún grumo.


2) Mezclado: Ahora, vierte en tu cuenco de ingredientes secos, el agua con los copos de avena y la leche con la levadura activada y con la ayuda de una cuchara mezcla todos los ingredientes hasta que la harina haya absorbido el agua, cuando la cuchara ya no te sirve, échale la mano.


3) Reposo corto: Cuando ya tienes una masa algo homogénea, sácala del cuenco y ponla sobre la mesa, tápala con un lienzo limpio y dejarla reposar unos 15 minutos… no tengas prisa… este pequeño reposo te ayudará a la hora de amasar. Ya la masa está trabajando solita…


4) Amasado: Ahora ya estás listo/a para el amasado… El amasado es un hermoso momento, ¡disfrútalo! Encuentra tu manera, pero respeta lo siguiente: no desgarres la masa (¡no estamos lavando ropa!), extiéndela suavemente, dóblala y deja que entre aire, haz tu movimiento de manera rítmica y regular, y dale con ánimo y buena vibra aproximadamente 10 minutos.


Muy probablemente la masa tendrá tendencia a pegarse, no te desesperes y NO le eches más harina, pues un exceso de harina afectará el resultado final y te complicará en si el amasado. Es mejor corregir con agua que con harina. Siga adelante y en unos 3 minutos veras como la masa está tomando forma. Si te complicas mucho, vuelve a darle un reposo (ver punto anterior) y sigue con el amasado. La masa estará lista cuando ya no está pegajosa, se extiende fácilmente y la notes suave al tacto.


Primera magia opera… el tiempo es nuestro aliado…




5) Fermentación en bloque: Coloca tu masa en tu cuenco y tápala (no al contacto) con un lienzo limpio y húmedo para que no se forme una costra en su superficie, eso para 1h30 hasta 2 horas a temperatura ambiente algo abrigado mejor. Si hace mucho frio en tu casa, puedes precalentar tu horno y apagarlo cuando este tibiecito y coloca tu masa adentro (OJO con el horno apagado), eso ayudará el proceso de fermentación.


5) Desgasificación: Luego de esta primera fermentación, vamos a desgasificar la masa, lo que consiste en sacar el gaz carbónico que se habrá desarrollado bajo el efecto de la levadura haciéndole 2 a 4 pliegues, no es un nuevo amasado.


7) División: Ahora está en tus manos decidir opción 1) si quieres mantener un pan de molde grandote de unos 800 gramos, con el riesgo, si no estás acostumbrado/a a hornear pan, de dudar de su cocción completa u opción 2) dividir la masa en dos, lo que te permitirá asegurar una cocción perfecta y profunda. ¿Ya te decidiste?


8) Formado definitivo: Ahora forma tu masa para que quepa en un molde rectangular (si es una sola masa, el molde debe tener aproximadamente 25X10X10cm, si son dos masas, adapta estas medidas). Tu molde debe estar previamente enharinado, no seas tacaño/a, ponle bastante. No vamos a proceder de cualquier manera, no quiero un churro deformado, necesitamos lograr una cierta tensión para lo cual vamos a trabajar de la manera siguiente: sobre una superficie ligeramente enharinada, extiende suavemente tu masa como un rectángulo, y dobla los dos laterales derecho e izquierdo hacia el centro y luego enrolla la masa de arriba abajo (o al revés) hasta formar un cilindro bien apretado de la longitud del molde, para eso le das hacia adelante y atrás con una cierta presión desde el centro del cilindro hacia afuera.


9) Toque estético: Quisieras darle un toque bonito… toma una tela limpia y mójala debajo del grifo y escúrrela, alista un molde con una alfombra de copos o hojuelas de avena. Pasa tu masa cruda (la parte superior, no el cierre que topará el fondo de tu molde) sobre la tela mojada y luego “báñala” en la alfombra de avena, gracias al agua la avena se pegará automaticamente a la masa. Luego coloca con mucha delicadeza tu masa en el molde con los pliegues (es decir el cierre del pan) hacia abajo.


Nueva fermentación… no te la ahorres… es clave para un desarrollo óptimo de tu masa.

10) Fermentación final: Tapa tu molde con un lienzo limpio y húmedo y deja fermentar 1 hora hasta 1 hora y media al ambiente, abrigadito.

¡Penúltima etapa…!

11) Horneada: Precalienta tu horno para que llegue a 220 grados, hazlo unos 15 minutos antes de que se termine el tiempo de la fermentación final, dejando en el horno un recipiente que aguante el calor lleno de agua para lograr un ambiente de vapor al momento de ingresar tu masa. Cada horno es distinto, sin embargo, y como referencia, a 220 grados Celsius entre 30 y 40 minutos tu masa estaría cocinada.

¡Ahora sí…!

12) Enfriado y … degustación: Saca el pan del molde con mucho cuidado, pues caliente, está aún muy frágil. Y ahora viene la parte más difícil… ¡déjalo enfriar! Si lo cortas muy pronto, ¡horror! dañaras la miga y parecerá que tu pan luego de tanto esfuerzo no estuviera cocinado.

13) Por favor… “¡Hazme feliz!” y mándame una foto de tu obra panera antes que solo queden migas al WhatsApp 0984097296 o al Facebook: Au Blé-Taller y Pan Artesanal. Gracias¡¡

Y ahora… ¡EL “COMBO”! te dejo la receta de galletas de avena sencillas, saludables y sabrosas que hicimos con las chicas.


Lo que necesitas:


· 200 gramos de harina integral, también puedes usar solo blanca o una mezcla de los dos

· 100 gramos de azúcar morena

· 160 gramos de hojuelas de avena

· 6 cucharadas de aceite de oliva o vegetal de tu gusto (girasol, por ejemplo)

· 100 gramos de pasas partidas (si te gustan)

· 100 gramos de almendras o nueces cortadas (a tu gusto)

· 4 huevos

· una pizca de sal.

Como vas a proceder:

1) En un cuenco, mezcla la harina con el azúcar, las hojuelas, y la sal.

2) Añade el aceite y mezcla con la ayuda de un tenedor.

3) Échale los frutos secos y para terminar los huevos previamente batidos.

4) ¡Es una mezcla súper mega pegajosa! lo ideal es usar una cuchara para armar las galletas o sino las manos!

5) Hornéalas a aproximadamente 160 grados.

¡Estas galletas son unas bombas para recargar energía y muy sabrosas! ¡Disfrútalas!

Christel Drapier con ¡la chispa panadera!


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